El clon de Francis Hallé

Nos levantamos con la noticia de que Hallé se ha ido, su amor por los árboles era infinito y su forma de comunicar exquisita. Aquí va mi pequeño homenaje, un texto que escribí pensando en él y en su maravillosa forma de mirar los árboles.

D.E.P. Hallé 🌳💫

💫 Disfruta del vuelo entre las copas de los árboles 💫

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Esta semana iba a hablar de otra cosita pero es que resulta que ayer pasó algo muy importante y es que vi a Hallé o más bien a su clon, en mi barrio, si… aquí, en Zaragoza tenemos un doble de Hallé. El hecho de haberme cruzado con él ha hecho que posponga el tema que tenía preparado, quizás para la próxima entrada.

El caso es que vi a Hallé o más bien a su clon paseando por los mismos lugares que frecuento muy a menudo y aunque en principio al ver de lejos a esta persona no me llamó la atención según me acercaba el hecho de ver la forma en que se paraba a observar el arbolado hizo que ralentizase mi paso y observarlo a él y no al árbol detenidamente.

Vosotros l@s arboristas sabeis bien a que formar de observar los árboles me refiero (mirada detenida hacia la copa, mirada más detenida todavía hacia las raíces y en última instancia observación larga y meditada alrededor del tronco).

Emocionada de ver al clon de Francis decidí cambiar de dirección y así evitar solaparme con él. Pensareis, ¿pero que emoción tiene encontrarse con su clon? Pues resulta que una no se encuentra muy a menudo a personas por la ciudad que se paren a observar el arbolado y a disfrutar de él, hay variedad de artículos que indican que un gran porcentaje de los habitantes de las ciudades no tienen en cuenta al árbol como lo que es, un ser vivo, más bien lo tienen como parte del mobiliario urbano sin darse cuenta de lo que nos ofrece. Así que si, me emocioné al ver al clon de Hallé y he de confesaros que me hizo soñar un poco. Ya casi anochecía y en mi paseo por la ribera en la zona más emboscada, entre las sombras que provocan las farolas y el sonido animado de los aves que allí habitan me imaginaba a Hallé de joven explorando bosques cúal intrepido aventurero haciendo esos estudios tan maravillosos y de los que tanto podemos aprender.

Ya una vez exausta de tanta aventura imaginativa decidí poner los pies en la tierra y seguir paseando; cual es mi sorpresa que vuelvo a encontrarme con él, si, con el clon de Hallé y una vez más decido respetarlo y sonriendo me alejo pensando que quizás otro día me lo vuelva a encontrar y decida pararme a charlar con él, seguramente algo interesante pueda contarme o incluso acabemos evaluando junt@s los árboles de mi adorada riberita.

¿Que fue lo siguiente? Pues una vuelta a casa deseosa de llegar y buscar algo que leer de Hallé, investigué en el catálogo de mi biblioteca de referencia y hoy, bien de mañana me he ido a por él, he elegido «La Vida de los árboles», conferencia sobre los árboles traducida por Cristina Zelich, no se que deparará este relato pero seguro que no me deja mal sabor de boca.

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